
Cuando pensamos en diseño de marca corporativa, pensamos en identidad, es esta construcción cultural, la que se manifiesta en todo, en lo material, en nuestra forma de pensar, en nuestra manera de relacionarnos, incluso en nuestra habla[1].
Es el proceso de branding el cual reconoce una identidad que debe manifestarse en distintas piezas materiales, pero no de manera azarosa, sino más bien coherentes con estudios previos. Es aquí donde aparece el diseñador quien por la previa adquisición de herramientas logra articular los elementos conceptuales y plasmarlos materialmente.
Conceptualización ——–> Formalización de la materia (dar forma)
¿Pero que sucede si los conceptos no son los adecuados? ¿Si están pensados de manera aleatoria y recogidos por lo atractivo que resultan o lo fácil de expresar en los diversos materiales dispuestos? Es acaso lo descrito un buen proceso de branding o de marca corporativa, pareciera que la respuesta es tajantemente NO, pero no se aleja de la realidad que hemos realizado.
Cuando hablamos de identidad de escuela resulta difícil pensar realmente que somos, y no por lo variado, emergente o institucional que creemos o que pretendemos ser, sino por que al parecer la actitud predominante de manera continua es una nula intención de generarla, en un lugar donde los estudiantes entran a la sala de clases pensando en que están pagando millonarias sumas de dinero, y escuchan anacrónicos conocimientos, donde los profesores intentan enseñar según un modelo educativo impuesto que con algo de suerte logran entender, y una institución que supuesta mente respalda haciendo oídos sordos a las necesidades aclamadas. Dudo que exista una lograda identidad, y si existe pongo en duda la real necesidad de comunicarla o darla a conocer.
Es cierto pese a todo, a cada bache puesto, se huelen indicios de algo en formación, en una idea que ronda entre nosotros que nos impregna de su olor y que nos hace reconocible en el exterior de nuestra facultad, como profesionales o como estudiantes, se habla de un sello, pero desconozco si existe por cada una de las personas o si es proveniente de la institución de la escuela.
Al final de cuentas lo que quería la institución era solo un logo, un mono, un algo para darse a conocer, y dudo que en su intención sea establecer un reconocimiento de identidad, de manifestar realmente lo que somos en un conjunto de piezas graficas, sino solo un elemento grafico reconocible, atractivo y moderno, siendo estos los conceptos que prevalezcan para VENDER una escuela, una carrera y dos menciones
[1] Entendiedo esta como la puesta en acto, de manera individual, de la lengua